Manifiesto

La vivienda es cada vez menos accesible y es un derecho indefenso, lo cual permite que sea acaparada como producto financiero. La vivienda que se produce es de baja calidad, insuficiente, y ambientalmente irresponsable. Se hace para maximizar la ganancia y no para sustentar la vida.

No se puede hablar de acceso a la vivienda mientras tengamos que sacrificar otros derechos para tenerla. El hacinamiento, los altos precios de renta, la inseguridad, los traslados excesivos: son evidencia de que no por tener dónde dormir se está garantizando tu derecho humano.

Los gobiernos han abandonado la garantía del derecho a la vivienda y la han dejado completamente en las manos del mercado.

El mercado es desigual, y produce vivienda muy rentable para inversionistas, pero también produce vivienda sin servicios adecuados, desconectada de la educación, el transporte, la salud y los espacios públicos. El mercado actual produce vivienda en zonas de riesgo ambiental y de alta inseguridad. En cambio, la única vivienda adecuada en la ciudad se comercializa como inversión. Se queda deshabitada acumulando plusvalía, y se va volviendo cada vez más inasequible.

El derecho humano a la vivienda es

  1. Que pagar la vivienda no te prive del acceso a otros derechos humanos, que su precio no te orille a la pobreza.
  2. Que la vivienda que habitas no ponga en riesgo tu salud, tu seguridad o tu integridad.
  3. Que la construcción de la vivienda no comprometa el futuro humano ni el del medio ambiente.
  4. Que la vivienda cuente con acceso a los servicios necesarios para tu desarrollo integral: educación, salud, transporte, alimentación de calidad, agua, electricidad, espacio público y empleo. Sin eso, no es vivienda adecuada.
  5. Que sepas que no te expulsarán de tu vivienda por desalojo forzado, por encarecimiento de la renta o por inseguridad.
  6. Que cualquier persona tenga acceso a una vivienda adecuada sin experimentar discriminación social, cultural o económica.

 

Creemos que para que esto sea posible es necesario

  1. Evitar que la vivienda quede en manos de pocos quienes dicten el precio según su conveniencia.
  2. Que los gobiernos dejen de ignorar la problemática de vivienda y que pongan el derecho humano por encima de los intereses de las empresas desarrolladoras.
  3. Crear y hacer cumplir leyes que defiendan la vivienda como un derecho y no como una mercancía. La ley debe asegurar la vivienda adecuada y ambientalmente responsable.
  4. Que no permitamos la existencia de vivienda sin gente mientras haya gente sin vivienda.